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viernes, 18 de octubre de 2013

Estimulación musical temprana

Estimulacion en general Etapa de los 0 a 3 meses


Etapa de los 4 a 6 meses


 Etapa de los 7 a 9 gateo


 Etapa de 10 a 12 meses - ¡Mis primeros pasos!


 Etapa de los 2 a los 3 años - ¡Soy más independiente!


Etapa de cuatro a cinco años. ¡Ya soy grande!  Masaje:
 
Arrastre


 Musica para estimular al bebe





Papás novatos: Las 20 preguntas clave sobre recién nacidos.  


Un bebé en las primeras semanas de vida es tan especial, que en ningún caso puede considerarse un adulto en miniatura. Es un ser perfecto, que requiere el paso del tiempo para terminar la maduración de ciertos órganos y funciones.
1. ¿Por qué tantos niños se ponen amarillos en los primeros días de vida?
En los primeros días de nacido el niño puede empezar a ponerse de color rojo, que es el preámbulo a que se va a poner amarillo. Se trata de la ictericia fisiológica, común entre 70% y 80% de los recién nacidos y más frecuente en los bebés prematuros.
Se considera normal cuando aparece entre el primer y cuarto día de nacido y desaparece a la primera o segunda semana de vida. Esa coloración amarillenta de la piel está provocada por la acumulación de bilirrubina (un producto de deshecho producido por la descomposición normal de los glóbulos rojos) en la sangre, la piel y otros tejidos, debido a la incapacidad temporal del hígado inmaduro del recién nacido para eliminar eficazmente esta sustancia del cuerpo. Se puede evitar en algunos casos con los baños de sol regulados. Aunque cierto grado de ictericia es normal, si un recién nacido presenta este problema antes de lo esperable o su nivel de bilirrubina es más alto de lo normal, el pediatra debe hacerle seguimiento.
La ictericia se considera patológica cuando aparece en el bebé antes de las primeras 24 horas de vida, en estos casos se debe estudiar porque puede coincidir con una incompatibilidad de grupo sanguíneo y el aumento de bilirrubina de manera tan precoz puede afectar el cerebro. Según el pediatra Álvaro Jiménez Patiño, esta es una de las principales causas de hospitalización.
2. ¿Qué debe hacerse con esa capa de “grasa” con que nacen los niños?
El niño nace con una sustancia en su piel, de color blanquecino y untuosa al tacto, llamada vérmix caseoso, que tiene una función de protección térmica y se reabsorbe en forma espontánea, de ahí que no sea necesario removerla. Si está acompañada de material sanguinolento, la enfermera en el hospital puede limpiar al bebé con agua o solución salina, y si la madre tuvo signos de infección amniótica o ruptura prolongada de membranas, lo puede bañar con un jabón antiséptico. Las prácticas de higiene en el recién nacido adquieren una importancia fundamental, debido a su limitada capacidad de respuesta contra las infecciones.
3. ¿Los bebés mudan de piel? ¿Podemos ayudarles?
No es necesario retirar los “cueritos” que tenga. La piel del bebé es muy delicada, en la primera semana de vida presenta una descamación que es completamente natural y no requiere cuidados adicionales, cremas o “ayudas”. De hecho, algunos bebés nacen con la piel descamada, sobre todo aquellos que nacen después de la fecha estimada.
Por otro lado, es posible que la cara, los hombros y la espalda  del bebé estén cubiertos por un vello fino y suave, denominado lanugo. La mayor parte del lanugo se pierde dentro del útero materno; por este motivo, el lanugo se ve con más frecuencia en bebés prematuros. En cualquier caso, este pelo desaparece en pocas semanas.
4. ¿Cómo se debe asear el cordón umbilical?
A muchos padres les preocupa el aspecto y cuidado del cordón umbilical del bebé. El cordón contiene tres vasos sanguíneos (dos arterias y una vena) rodeados de una sustancia gelatinosa. Este es un tejido muerto o necrótico que se desprende entre los siete y los doce días de vida. Hay que mantenerlo bien seco, limpiarlo en cada cambio de pañal con un aplicador con alcohol, exactamente donde la base del muñón o nudo se une con la piel, su función es ayudar a que se seque; a medida que esto sucede, el cordón va cambiando de color, de amarillo a marrón o negro, hasta que se desprende. Si no se seca bien, puede dar paso a una infección, llamada onfalitis, que puede ser grave, debido a la permeabilidad de los vasos umbilicales, condición que persiste hasta aproximadamente los 20 días de vida. En los casos más severos se suman a los síntomas la fiebre y signos de toxicidad. El primer signo de infección es que el ombligo huela mal. Si el cordón umbilical está anormalmente húmedo, con secreciones purulentas o turbias hay que consultar de inmediato al pediatra. También se producen enrojecimientos alrededor del ombligo e inflamación.
5. Se dice que además de la higiene, el baño es importante para el desarrollo del niño. ¿Qué tan cierto es?
Completamente cierto. El momento del baño se convierte en un ritual que los padres deben hacer con calma y con mucha disposición porque facilita el vínculo padre e hijo, estimula su desarrollo psicomotor, permite experiencias sensitivas (caricias, frío, calor, humedad) y sirve como elemento de juego. Además, estimula la circulación y los sentidos, ofrece relajación y produce sueño.
El primer baño se debe hacer después de las veinticuatro horas del nacimiento, puede efectuarse en la mañana o en la tarde. Se sugiere hacer el baño de inmersión (introduciendo al niño en el agua), teniendo la precaución de secar muy bien el ombligo, para evitar infecciones.
Se aconseja utilizar una bañera de plástico que ofrezca seguridad y comodidad. La duración del baño debe ser de cinco minutos como máximo; el agua debe estar a una temperatura de 37 °C, y si no es potable, se debe hervir; el cuarto en el que se va a hacer el baño debe estar a una temperatura de 20 °C aproximadamente, y sin corrientes de aire. Durante el primer mes de vida no se recomienda el uso de jabones, luego sí puede usarse jabón con pH neutro o jabón con glicerina.
6. ¿Cuánto tiempo se debe exponer al bebé al sol?
El baño de sol es una fuente suficiente de vitamina D. Este “baño” se efectúa poniendo al niño desnudo bajo los rayos del sol en las horas de la mañana, preferiblemente antes de las 10.00 a.m. Se hace de manera  directa, se debe iniciar con dos o tres minutos por cada lado, aumentando la exposición en forma progresiva, hasta diez minutos por cada lado; los ojos se protegen poniendo la cara del recién nacido en la sombra o cubriéndolos con un pañuelo oscuro.
7. ¿Debo asear la boca del bebé?
La cavidad oral del bebé se debe limpiar una vez al día, puede hacerse forrando el dedo del adulto con una gasa humedecida en agua potable o en una solución con bicarbonato; también existen unos “cepillos” especiales para bebés que consisten en una especie de guante para el dedo, con el que se le masajea las encías, los carrillos y la lengua.
A los niños en sus primeras semanas les puede aparecer un hongo blanco en la boca, se llama muguet o candidiasis oral, es una infección muy habitual en los lactantes que se manifiesta con irritación dentro y alrededor de la boca, parece leche, pero no resulta fácil retirarla. Suele ser trasmitido por la madre en el momento de cruzar el canal del parto o durante la lactancia. No es para preocuparse, basta con la higiene oral y ya el pediatra ve si es necesario tomar otra medida.
Para sorpresa de algunos padres, ciertos bebés nacen con dientes. Esto no conlleva situaciones anómalas, pero es importante consultar con el pediatra porque si están flojos y se desprenden, el niño se puede ahogar. En esas situaciones se recomienda extraerlos.
8. ¿Se deben abrigar mucho a los recién nacidos?
No tanto como creen los padres. Los neonatos son poiquilotérmicos, es decir que no regulan la temperatura porque su sistema termorregulador es aún inmaduro, se enfrían muy rápido y se calientan muy rápido, por eso se debe estar pendiente de ellos para no sofocarlos, esto además aumenta las erupciones como “milios”, diminutas protuberancias blanquecinas o pequeños quistes en la piel.
9. ¿Cuál es la causa de ciertas erupciones en la piel del bebé?
Hay diversas erupciones inofensivas y problemas dérmicos sin importancia que pueden estar presentes desde el nacimiento, o bien aparecer durante las primeras semanas. El acné miliar, también denominado “milios”, consiste en pequeños granitos, planos y amarillos o blancos que salpican la nariz y barbilla, esto sucede porque no tienen bien desarrolladas las glándulas sudoríparas.
También presentan lo que se denomina acné del lactante, por su aspecto. Está provocado por la acumulación de secreciones de las glándulas sebáceas de la piel, a pesar de que a menudo afecta a la cara y puede abarcar áreas extensas del cuerpo, se trata de un trastorno cutáneo inofensivo que desaparece en pocas semanas con los cuidados normales de la piel.
10. ¿Qué tipo de manchas son normales y desaparecen con el tiempo?
Existen unas manchas de color rosado intenso, generalmente localizadas en el puente de la nariz, la parte baja de la frente, los párpados superiores, la base de la cabeza y el cuello, conocido popularmente como “picotazo de cigüeña”. Son las manchas más habituales en los recién nacidos, sobre todo en aquellos que tienen la piel muy clara, y suelen desaparecer los primeros meses. Estas manchas se enrojecen cuando el niño llora y algunas personas las conservan durante toda la vida; no implican ningún riesgo.
Las manchas mongólicas, por su parte, son de color violáceo y suelen aparecer en las nalgas o en la espalda. Son muy comunes sobre todo en bebés de pieles morenas, son transitorias y desaparecen alrededor de los 4 ó 5 años.
11. ¿Si por alguna condición de salud la madre no puede lactar al bebé, se corre algún riesgo?
El alimento ideal que debe recibir el recién nacido es la leche materna durante sus primeros seis meses de vida y de manera exclusiva, porque satisface todos los requerimientos nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo; tiene componentes inmunológicos para protegerlo contra las enfermedades más comunes en esta edad; es libre de contaminación; y lo más importante, la lactancia natural favorece y estimula el vínculo afectivo con su madre. La leche materna debe ser suministrada desde el mismo momento del nacimiento y por libre demanda (sin ningún horario preestablecido). En caso de que por algún motivo la madre no pueda amamantar a su hijo, la orientación e introducción de alimentos debe ser exclusivamente dada por el pediatra y seguida al pie de la letra por los padres, de lo contrario el bebé puede desarrollar alergias a ciertos alimentos.
12. ¿Cuántas veces al día se deben “sacar los gases”?
Si un bebé se amamanta correctamente, no debe tener gases. Para ello debe tener un buen agarre del seno de manera que no tome aire. Igual sucede con el biberón si tiene aire o cuando llora mucho entre comidas. La recomendación es sostenerlo en posición vertical durante veinte o treinta minutos después de darle su alimento, para que baje la leche.
13. ¿Qué tan frecuente es el reflujo?
La regurgitación y el vómito persistente son muy normales, se presentan casi en la mitad de los recién nacidos. Este reflujo gastroesofágico mejora a partir de los cuatro meses y no amerita tratamientos. Lo que sí es preocupante es el vómito cuando se acompaña de dolor abdominal, de llanto incontrolable, gases, tos y dificultad respiratoria, en estos casos merece consulta.
14. ¿Cuál es la causa del hipo?
El hipo no da por frío, sino simplemente por la contracción de un músculo llamado diafragma.
15. ¿Hay una “temporada” de cólicos?
Después del mes empiezan los mal llamados “cólicos del lactante”, que para ser precisos no se trata de cólicos realmente, sino que son procesos fisiológicos adaptativos y se manifiestan con llanto, incomodidad, que puede llegar a darse hasta por tres horas seguidas, especialmente en las tardes. Algunos padres creen que les está cayendo mal la leche materna, cuando en realidad no es así.
16. ¿Qué es el “pujo”?
Es una contracción involuntaria presente en los recién nacidos, como si hicieran fuerza, sucede después de la segunda y tercera semana de vida, esto no obedece a ninguna situación alarmante, se asume como parte del proceso de adaptación del sistema digestivo del bebé, es una reacción fisiológica normal.
17. ¿En qué consiste un sangrado por los genitales que presentan algunas niñas?
Eventualmente las recién nacidas pueden presentar un flujo vaginal blanco o un sangrado escaso, esto sucede por el influjo de las hormonas de la madre y simplemente pasa. También en las niñas y los niños puede haber un crecimiento de los senos o ginecomastia, que desaparece por sí sola alrededor de los dos años de edad; incluso pueden presentar alguna secreción lechosa. No se debe extraer ni manipular los senos al pequeño por esa causa.
18. ¿Cuántas deposiciones al día son normales?
Tantas como las veces que se alimente el bebé.
19. ¿De qué manera tienen desarrollados los sentidos los recién nacidos?
Igual como sucede en las otras etapas de la vida, los sentidos les informan acerca de lo que los rodea. Existen funciones como el gusto, el olfato y la audición, que se encuentran bien desarrolladas en el nacimiento. En cuanto a la visión, el neonato tiene una agudeza visual muy limitada, pero los reflejos le permiten seguir y fijar la mirada. También es muy sensible a los estímulos táctiles. El niño tiene una percepción muy desarrollada, por tanto son muy importantes los mensajes tanto verbales como no verbales que se le dan y la forma como se hacen.
Para desarrollar más sus funciones y actividades, el niño tiene que esperar que su sistema nervioso madure a su propio ritmo. La satisfacción de sus necesidades físicas es fundamental, aunque es preciso darle algo más, como las manifestaciones amorosas táctiles, visuales y auditivas.
20. ¿Siento que el bebé respira muy rápido, eso es normal?
Cuando un bebé está despierto, su frecuencia respiratoria puede variar ampliamente, entre 40 y 60 respiraciones por minuto, mientras que un adulto respira alrededor de 20 veces por minuto; esto sucede sobre todo cuando está agitado o después de un episodio de llanto. Los recién nacidos también tienen períodos durante los cuales dejan de respirar de 5 a 15 segundos y luego vuelven a respirar por sí mismos, esto se conoce como respiración periódica o cíclica, lo que tiende más a ocurrir durante el sueño y se considera completamente normal. Sin embargo, si el bebé se pone azul o deja de respirar durante un período de tiempo más largo, es importante que los padres reaccionen para que reciba atención médica.
En vista de que los pequeños tienen respiración nasal, es posible que con el frío del amanecer las fosas se congestionen y se produzca un ruido cada vez que respiran. Unas gotas de solución salina ayudan a despejarlas.
Fuente: Álvaro Jiménez Patiño, pediatra.
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12 importantes consejos a la hora de bañar a un recién nacido  

Juan Dominguez el 05 de octubre
Uno de los momentos más emocionantes para los nuevos padres es bañar por primera vez a su hijo recién nacido. En el siguiente artículo te damos unas pautas para que lo hagas correctamente.
Las funciones del baño del recién nacido son muchas: además de prevenirlo contra infecciones, los ayuda a crear un vínculo especial con sus padres y cuidadores. Además favorece el sueño y la relajación, estimula sus sentidos y su sistema psicomotor.
A pesar de ellos, los padres sienten miedo de bañar a su hijo recién nacido, pues la mayoría (y sobre todo los padres primerizos) no saben cómo hacerlo correctamente.
Las principales pautas para que el baño de un recién nacido sea cómodo, seguro  y placentero son:  

  1. El baño del recién nacido debe hacerse con una esponja hasta que se caiga el cordón umbilical (3 semanas después del nacimiento). 
  2. El primer baño de un recién nacido debe hacerse 24 horas después del alumbramiento.
  3. Es preferible realizar el baño en las horas de la mañana o empezando la tarde, de acuerdo a las mejores condiciones del clima.
  4. El baño debe realizarse con agua tibia (máximo 37 grados centígrados).  Calcula la temperatura del agua justo antes de ubicar el bebé en la bañera.
  5. El baño de un recién nacido no debe demorarse más de 5 minutos.
  6. El mejor lugar a para bañar a un recién nacido es en una bañera adecuada para bebés. Prefiere aquellas que tengan material antideslizante en el fondo.
  7. Durante el baño, debes sostener siempre  su cabeza con una mano. Con la otra, puedes aplicarle el jabón y el champú evitando en todo momento que estos caigan en los ojos del recién nacido.
  8. El baño del bebé debe centrarse en la limpieza de los oídos, ojos, nariz, boca y genitales. Puedes usar algodones para evitar que el contacto directo del jabón irrite la piel del recién nacido.
  9. Prefiere aplicarle al recién nacido productos de higiene creados solo para ellos: usa jabones suaves con glicerina o PH neutroEvita el uso de aceites, talcos o lociones.
  10. Cuando bañes a tu bebé, debes tener las manos lavadas y las  uñas de las manos cortadas. Evita el uso de joyas como relojes, anillos y pulseras que puedan maltratar al bebé.
  11.  Cuando seques al niño,  hazlo con una toalla de algodón con mucha suavidad y paciencia. Evita frotarle la piel con dureza.
  12. Si el bebé presenta salpullido o enrojecimiento de la piel después del baño, consulta a tu médico inmediatamente.



Por qué no hay que dejar llorar a un bebé


Me comentaba ayer mi hermana que el otro día, en una reunión de ocho amigos (ninguno de ellos con hijos), hablaron de lo poco que importa dejar llorar a los bebés. Ella era la única que pensaba que no era bueno, los demás lo tenían claro.
Así que este post va dedicado a todas esas personas, a esos padres y madres o futuros mamás y papás que, simplemente por creencia popular, piensan que no es malo dejar llorar a un bebé.
No voy a entrar en detalles ni voy a enrollarme. No voy a hacer apología de la lactancia, ni del porteo, ni del colecho. Lo que quiero es escribir algo rápido y directo para invitarles a leerlo y quizás abrir una puerta a una segunda opinión o, si acaso, que al menos se planteen si están tan seguros de lo que afirman caiga quien caiga.

Es perjudicial dejar llorar a un bebé

Bebé bostezando, gretchen davis photography
No hay ningún estudio que demuestre que es bueno dejar llorar a un bebé. Es más, los últimos avances de neurociencia afirman que es perjudicial para su desarrollo psicológico.
Sé que es común pensar que los niños que pasan mucho tiempo con su mamá o que están todo el tiempo en brazos se vuelven más ñoños y dependientes. Es una creencia muy extendida, al igual que pensar que los niños «nos torean» para conseguir lo que quieren y que si les damos la mano nos cogen el brazo, así que no podemos ceder.
Pero al margen de las evidencias científicas ¿alguna vez os habéis parado a pensar en lo indefenso que es un bebé? Meditadlo un segundo. Al menos hasta que aprenden a desplazarse, dependen de nosotros para alimentarse, moverse y sentirse protegidos y seguros. Nos necesitan.
Los adultos que tienen problemas psicológicos y carencias afectivas nunca se quejan de que sus padres les malcriaron por cogerles en brazos, besarles, abrazarles, escucharles y atenderles afectivamente sino más bien todo lo contrario, conviven con una especie de frustración interna.
El vínculo emocional que el bebé establece con sus cuidadores será uno de los pilares básicos en el desarrollo de su personalidad. Si sus necesidades son atendidas, se sentirá seguro. Si su llanto es desoído, el estrés le provocará miedo e inseguridad. Eso de que no pasa nada si lloran y que además se terminan durmiendo «de puro agotamiento» ¡es absolutamente desastroso para su desarrollo! Y si finalmente se quedan dormidos es simplemente porque, el estrés que sufren es tan grande, que su propio organismo lo utiliza como método de defensa. ¡¡Es terrible!!
Ellos no entienden por qué se desatienden sus necesidades, no tienen capacidad para gestionarlo y eso les produce una ansiedad brutal. Si con el tiempo terminan dejando de llorar es por pura resignación. Asumen que su mamá no va a atenderles si lo necesitan. ¿No os parece horrible? A mí se me parte el alma…
Imaginaos que, por ejemplo, cualquier día os sentís tristes y necesitáis un abrazo pero vuestra pareja os dice «Uy no, que si te abrazo te vas a acostumbrar. Mejor quédate solo/a». Y así un día tras otro. ¿Cómo os sentirías? ¿Eso reforzaría la relación o haría que os sintiérais defraudados? Pues además los bebés son pura emoción y no tienen capacidad para gestionarlo, con lo que figuraos el terrible desengaño y la sensación de abandono que les produce.
¿Qué es eso de que «se van a malacostumbrar»? A qué, ¿a los besos? ¿a los abrazos? ¿a sentirse seguros y queridos? Pues entonces, según esa regla de tres, ¿¿no se acostumbrarán siempre a llorar también??
Además, ¿sabéis el placer que supone resguardar a un bebé entre tus brazos, acariciarlo, darle cobijo y hacerle sentir seguro?
Bebé y mamá, fotografía de Carrie Sandoval
Si no cogemos a nuestros niños en brazos, sino que les domesticamos para que sean independientes (algo totalmente contradictorio), tendrán siempre esa carencia y se frustrarán o se sentirán defraudados y enfadados en el futuro. Sí, siempre. Muchas de las experiencias de la infancia se arrastran en el subconsciente durante toda la vida. Creedme si os digo que los niños que menos caricias, brazos y atención de la que piden reciben son menos seguros de sí mismos y más dependientes. Resignados, vale, pero en el fondo con un sentimiento muy profundo de rabia y desilusión. Van a estar buscando siempre lo que no han recibido. Otra cosa es que pensemos antes en nuestras necesidades de adultos que en las suyas.
¿Sabíais que hasta los dos o tres años los niños solo tienen desarrollado su cerebro emocional? ¿Por qué nos empeñamos en razonarles motivos si todavía no han llegado a esa fase? Tenemos la mala costumbre de no escucharles ni de pararnos a entender la etapa en la que se encuentran, sino buscar nuestra mayor comodidad y su sometimiento.

Falsos mitos

Creo que muchas personas piensan que si les «consentimos» todo a nuestros pequeños, después nos exigirán siempre y terminaremos «dominados». Bueno, hay que matizar esto.
En primer lugar, cuando son muy pequeños, todo lo que piden es porque lo necesitan. Que les cojamos en brazos, que no les dejemos solos, tirar cinco mil veces un juguete al suelo… Tenemos que entender que no lo hacen con maldad, sino que están experimentando y jugando para aprender. Me encantan las soluciones que nos proponeYolanda González en su libro «Amar sin miedo a malcriar». Lo que podemos hacer es, con mucho ingenio, intentar distraer su atención con otra cosa para que no se hagan daño o no alcancen algo que no quermos que cojan. Ése es el truco. En lugar de decirles que no, desviar su atención hacia otra cosa y así todos contentos.
Según vayan creciendo, y si tienen satisfechas las necesidades propias de su etapa evolutiva, dejarán de pedir que les llevemos en brazos o que durmamos a su lado ¿o acaso pensáis que querrán dormir toda la vida con nosotros? ¿seguro? ¿cuando tengan dieciséis años también? Cuanto menos cubiertas tengan esas necesidades, más se alargará cada etapa.
En segundo lugar, cuando ya son más mayores, está claro que no podemos o no queremos darles siempre todo lo que piden, bien porque sea peligroso, porque no se pueda o por lo que sea. Aquí la clave es llegar a acuerdos con ellos; tienen que ceder pero nosotros también. La negociación es todo un arte que debemos desarrollar. A nadie le gusta que le impongan las cosas «porque sí», «porque lo digo yo y punto». Eso es una dictadura. Lo que hay que hacer es, siempre desde el respeto y la empatía (porque también tienen derecho a enfadarse ¿no?), procurar encontrar la forma más adecuada de solucionar problemas sin tener que entrar en conflictos.
Los niños a los que se suele tachar de «mimados» no son aquéllos que han recibido muchos mimos, sino justamente al revés. Esos niños que no reciben suficiente atención intentan suplirla con cosas materiales y por eso piden muchas veces que les compremos algo. Intentan encontrar en lo material las carencias emocionales. O cuando se dice que se quejan constantemente «para llamar la atención» lo que nos están diciendo en realidad es que no hemos cubierto sus necesidades afectivas y esa etapa se les ha quedado a medias, insatisfecha, y por tanto van a arrastrarlo después. Es una pena.
El problema que yo le veo es que, además de todas estas creencias infundadas, existe mucha información que se divulga con fines comerciales para vender más papillas, o más libros, o más chupetes, o más biberones sin tener en cuenta nada más que sus propios beneficios y olvidando a esos bebés indefensos y la angustia que supone para sus papás verles sufrir pensando que están haciendo lo correcto.
Desde aquí os invito a que reflexionéis un poco todo esto y a que le déis una oportunidad a la dulzura y el apego hacia nuestros bebés y niños. Es imposible malcriar a un bebé por exceso de cariño.


Grandes compositores:

He desarrollado descubrimientos interesantes en la red uno de ellos nos habla sobre algunas de las mujeres compositoras que la historia no h...